Creo que nunca en la vida me había llamado tanto la atención escuchar un disco solista como el de Jack White. Tantos proyectos, tantos estilos, tantos roles distintos en cada una de sus bandas hacían que fuera interesante preguntarse qué podía salir de la cabeza de este curioso personaje cuando le aplicaba el termino solista. Aunque eso si, ya había puesto sus tendencias freak al servicio del rock, a veces llevándolas al límite con The White Stripes y cuando no fue suficiente creó The Racounteurs para desafiar de nuevo los limites de su propio talento, aunque ahora lo hacia con algunos miembros de The Greenhornes y Queens Of The Stone Age. De nuevo Jack sintió que podía probar algo mas, se sentó en la batería y creo The Dead Weather con Alison Mosshart de The Kills, Dean Fertita de Queens Of The Stone Age y Jack Lawrence de The Greenhornes (los dos últimos también están en The Raconteurs).
Ahora nos situamos en 2012. The White Stripes se disolvió, The Raconteurs y The Dead Weather están en descanso luego de retomar sus proyectos con sus respectivas bandas y White apunta a un debut como solista que en sus propias palabras esperaba tener que aplazar para mucho mas adelante. Pero las cosas son como son, y así parece asumirlo.
“Missing pieces” abre esta nueva etapa. Es un tema convencional, con reminiscencias country pero muy típico de Jack White. Es como si quisiera arrancar sin hacer mucho ruido para clavar el puñal en el momento más inesperado.
Y vaya puñal, porque el segundo tema no es otro que “Sixteen saltines”, una descarga de guitarra sorprendente cruda, una letra cuando menos curiosa y una contundencia atronadora aderezada con algunos efectos interesantes y un solo con su particular sello por todos lados. “Freedom at 21” ve a White en plan rapero con la percusión típica del genero, bastante minimalismo en la base rítmica y un riff bien adecuado para ese experimento, exitoso si lo comparamos por ejemplo con el terrible intento de Chris Martin el año pasado en “Princess of China” del Mylo Xyloto.
El álbum continua y abre paso al primer tema conocido del álbum: “Love interruption”. Teclados minimalistas, una guitarra acústica alegrona, una voz femenina y en general con bastante influencia del góspel, es uno de los temas mas íntimos que le haya escuchado a White. De alguna forma esta canción demostró desde el comienzo que esto de disco solista iba muy en serio. Esta vertiente continúa ahora con un giro country-blues en el tema que da titulo al disco, con algunos arreglos de cuerda sencillos y con una voz acorde para lo que necesita el tema. Llegados a este punto la versatilidad de Jack esta mas que comprobada en Blunderbuss y las expectativas sobrepasadas por completo. Y solo van 5 de las 13 canciones…
Pero “Hypocritical kiss” muestra que aun podemos oír mas de Jack, con un piano romanticista al mejor estilo de Matt Bellamy fusionado a una guitarra acústica y una batería simples pero necesarias para la pose de cantautor que busca Jack en esa canción. Es posiblemente el mejor tema del disco por la forma en que esos tres elementos logran fusionarse y avanzar de una forma tan armónica. Esa tónica continua en “Weep themselves to sleep”, que va en una dirección mas potente que el tema anterior y muestra a White mas seguro que nunca. Mientras todos los instrumentos avanzan, una tímida guitarra eléctrica aparece entrecortada haciendo algo asi como un solo, para no opacar la belleza que suena al fondo.
Esa tímida guitarra sin embargo vuelve a tomar su posición de privilegio en “I’m shakin”, cover a Little Willie John con unas voces femeninas brillantes para dejar claro que es un clásico R&B, y con una dinámica que simplemente te obliga a bailar o a corear hasta las ultimas consecuencias, sirviendo además para recordar un poco que su inspiración primaria proviene de los 50s y los 60s. “Trash tongue talker” busca continuar en esa línea, pero con el piano en primer lugar. White fusiona así las dinámicas del rock alternativo con sus influencias personales y las traduce en un hit inapelable por donde se le mire, especialmente por el cierre con la guitarra que no deja cabos sueltos en caso de no saber quien lo creó.
“Hip (Eponymus) Poor Boy” vuelve a la versión mas intima de Jack, pero en una versión mucho mas alegre de si mismo. Un numero folk sencillo con unos arreglos bastante simpáticos, sobre todo por el piano del fondo. “I guess I should go to sleep” conserva la misma línea pero ahora con el agregado de voces soul y una dinámica típica del vals, para que nos sorprendamos todavía mas de cómo es capaz de tomar géneros muchas veces tan olvidados y darles una identidad completamente nueva.
Llega “On and on and on” y con ella una fusión interesante de música clásica, blues y góspel llevada a unos niveles de minimalismo aterradores. La voz parece un susurro sugerente, como una guía en medio de tanta vanguardia musical que puede confundir al que no este preparado al menos un poco. El álbum cierra con “Take me with you when you go” que parece tomar en el inicio algunos de los pocos géneros que le falto probar a White en los temas anteriores: el jazz y el swing. Ya para el ecuador del tema los sonidos son muchos más contemporáneos con la guitarra haciendo su presencia, pero siempre conservando la arquitectura básica de donde arrancó. Es seguramente el tema que resume con más claridad un debut que muestra por enésima vez quien es Jack White y por que es tan importante en la industria musical.
Blunderbuss entonces parece conservar en muchos sentidos la esencia blusera de Jack, pero muestra una dosis de minimalismo interesante y una profundización de la experimentación con otros estilos que hizo con The White Stripes en Get Behind Me Satan y probando además con sonidos contemporáneos. Demuestra además un nivel de versatilidad que tal vez ya ha probado antes, pero que ahora se presenta mas pulido que en otros proyectos. Muchos dirán que extrañan al Jack White que a punta de guitarrazos hacia polvo la competencia, pero cuando el rock se encuentra en el coma prolongado de los últimos 2 o 3 años, es bueno que existan suicidas como el para demostrar que la música siempre puede dar un ultimo round ante las necesidades de consumir lo que ya esta probado. Y el mensaje en ese sentido es claro en Blunderbuss: es hora de probar algo nuevo.
Aca va “Take me with you when you go”.